SYNDROME 23



"Between killing and dying there is a third way: live" - Christian Wolf.


Cuántas veces no he dicho "Bibiana, ahí vas de nuevo"....saber que en muy poco tiempo mi mente va a volver a sentir que no tiene sentido parlotear y que las cosas no están saliendo como esperaba. Siempre he sabido que la vida me ha bendecido con una hermosa familia y amigos que parecen caídos del cielo. ¡Eso sí! Muy distintos y con los defectos que carga todo ser humano pero sé, que no podría pedir una mejor compañía. ¿Cuál es el problema entonces? ¿Por qué siento que mi mente se agobia? 

La crisis que me rodea en estos momentos es la ansiedad de no saber a dónde demonios voy. Ya comprobé mis síntomas sin tener que recurrir a un especialista y tengo lo que los psicólogos y padres con hijos frustrados llamarían, "EL SÍNDROME DE LOS 23". Siento que apenas estoy en esa etapa de auto exploración y descubrimiento en donde comienzo a dejar ir lo que no forma parte de mi felicidad. Personas, ideas e incluso metas que en su momento consideraba mías. Todos buscamos la razón de nuestra existencia cuando deberíamos sólo preocuparnos por ser. Olvidar aquella supuesta realidad ficticia que está muy alejada de lo que realmente queremos para nosotros.

A medio transitar dentro de mi ya mencionada crisis existencial, comencé a visualizar a travez de un caleidoscopio la persona en que me quiero convertir pero que tristemente siento a kilómetros de distancia. Entre el reflejo a color de los cristales y el efecto de luz pude distinguir esa persona que espera mi encuentro. Las instrucciones son muy simples, para llegar a ella sólo tengo que comenzar a vivir bajo mis propias reglas e intuiciones. Tengo que aceptar, que suena más complicado de lo que en verdad es. Lo más enrevesado es soltar lo que nos hace mal; liberar lo que creemos que es importante pero que nos está lastimando. Ponerle fin a ese eufemismo que nosotros mismos hemos creado. 

Estar consciente de lo que ha estado sofocando mi mente me hace sentirme más tranquila. Reconocer que no estoy estoy al cien por ciento estable con mis emociones me incita a comenzar a querer hacer unos cuantos cambios. En primer lugar, tengo que dejar de observar desde abajo a las personas que admiro, creo firmemente que es bueno tener modelos a seguir pero en ocasiones aun cuando estiremos el cuello continuamente sentiremos que estamos completamente en desventaja, que nos hace falta un extenso camino y que Ellos son los afortunados. Tener una visión más humana de sus defectos, de sus logros y tropiezos me hace reconocer lo invencible que yo también puedo ser. Sé que no todos poseemos una voz que es fácilmente escuchada, no todos poseemos la energía necesaria para enfrentar nuestros propios demonios, no todos contamos con esa seguridad que nos hace sentir que podemos comernos el mundo en un bocado. Ya quisiera yo poder expresarme tal y como lo hago entre renglones pero si ese fuera el caso, no estaría yo aquí escribiendo sobre el tema. A veces, solamente necesitamos engañar a nuestro subconsciente, rebobinar y poner nuestra mente en blanco. Ignorar a "esa persona" que trata de callar nuestra propia fuerza y que al final del día, somos nosotros mismos y nadie más. 

No lo sé, pero algo bueno saldrá de esto, de esto estoy segura. 



Con amor y para siempre, 
Bibiana