A MEDIO VIAJE


Pareciera que fue ayer cuando tomé la decisión de venirme por un tiempo a Los Ángeles CA con la idea de acercarme un poco más a mis sueños, a mis tan anheladas metas, pero sobre todo; a esa parte de mi que se estaba evaporando. 

Han pasado tres meses desde que llegué a la ciudad y aunque crecí en zona fronteriza tengo que aceptar que al principio me sentí un tanto desorbitada, tan fuera de mi centro. Nací y crecí en un solo lugar rodeada de las mismas personas mientras van y vienen esporádicamente otras tantas. He recorrido centenares de veces los mismos sitios de mi ciudad y es hasta este preciso momento, estando a unos cuantos kilómetros, que entiendo lo encantadora que es. He comenzado apreciar esos pequeños detalles que en otros días me parecían de lo más monótonos. He conocido la soledad y la fortuna de estar acompañada en este recorrido por la persona que toca de punta a punta tu esencia. 

Aunque han transcurrido tan sólo un par de semanas, poco a poco he encontrado "esos lugares" esos rincones en donde me he comenzado a sentir en casa. El café que se encuentra a unas cuantas calles  de mi departamento con aquel barista que siempre regala sonrisas y en donde si buscas entre las últimas mesas te encontraras con un escritor que va allí a trabajar en su más reciente novela mientras se acumulan sus tazas de café. La famosa librería del centro en donde siempre encuentro alguna nueva historia que quiera llevarme a casa. No me juzguen, pero podría pasarme por ahí todos los días. Tantos libros que les quiero compartir pero que tristemente sólo se están acumulando en mi escritorio. Ya le pondré remedio, se los prometo.

Al mismo tiempo, he descubierto tantas cosas de mi, desde lo más sencillo e insignificante hasta lo más inimaginable. He comenzado a bailar entre las calles, a enamorarme de lo que sucede frente a mis ojos a dejarme llevar por mis emociones, por lo que me mueve. No puedo explicar con palabras mundanas lo que es sentir que te sacudan el alma. He cambiado, ante mis ojos mi cuerpo ha comenzado a despertar. Es por eso, que no hallaba la forma correcta para sentarme a escribirles, necesitaba volver a mi centro, a hacer sintonía con los cambios.

Quiero parlotearles tantas cosas, mostrarles lo que he captado con mi lente y lo mucho que mi perspectiva ha cambiado. Han sido tres meses de lecciones, caídas y encuentros frente a frente con mis miedos pero, eso no me ha quitado la bendita sonrisa del rostro.
"Debo seguir andando, que esta es solo una parada, una estancia breve para aprender a caminar. No sé ni dónde ni cuándo voy a llegar pero el viaje lo estoy disfrutando".

    Con amor y para siempre
Bibiana

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