TARDES DE OTOÑO

Los días se van pintando de otoño trayendo consigo noches más largas junto con el deseo de extensas conversaciones y un café que se va enfriando poco a poco. Es la excusa perfecta para abrazos espontáneos y para irnos despidiendo del año. Me encantan los días así, de esos en los que siento que la vida no transcurre en vano y que cada paso del camino nos acerca un poco más a donde queremos llegar. Como diría Alfred Camus “El otoño es una segunda primavera, donde cada hoja es una flor”. 

Con el fin del verano y el inicio de una nueva temporada, disfruto tomarme un tiempo a solas para meditar sobre los cambios que acontecieron y los que aún están en proceso. Desde un principio le prometo a mi ser que no pretendo poner bajo tela de juicio mi crecimiento o entristecerme por las metas que no he podido cumplir o por los errores que cometí. Estamos en el momento perfecto de ver hacia delante, de retomar nuestra fortaleza y de sentir el aire fresco. Se debe aprender a navegar, pese a las tormentas y a los cambios de dirección por corrientes bruscas. Es momento de observar como buen capitán y soltar el equipaje que hace más pesado el viaje. 

Desde que inicie mi búsqueda por una vida más plena, la sensación de tener demasiadas cosas me abruma y me hace sentir fuera de lugar. Comienzo a entender lo que significa “Viajar ligero” y deseo mantener a mi lado lo que me hace feliz; lo que llena a mi esencia en su totalidad. Me gusta recorrer toda mi habitación y hacer una limpieza profunda en cada cambio de estación. Abarca nuestros pensamientos, sentimientos y todo lo que provoca un causa-efecto en nuestra persona. La médula espinal es lo que está en contacto directo con nosotros y lo que tiene un papel crucial en nuestras vidas. Las actitudes que tomamos al iniciar el día o los hábitos que nos causan malestar y que nos impiden alcanzar un estado de alegría. He aprendido, que nos aferramos a las cosas por miedo a soltar. No permitimos dejar ir lo que nos hizo bien en su momento y tratamos de disfrazar lo que ya no es. Sé que es difícil y quien intente convencerte de lo contrario está equivocado; se debe aprender a diferenciar lo que guardamos con cariño y lo que simplemente es por llenar un espacio. Una verdad absoluta es que esto puede incluir nuestra relación con los demás y es la parte más complicada para mi. 

Soy una recolectora de historias, ajenas y personales. Me inspira lo que sucedió y lo que marca un antes y después en la vida de los demás. Guardo con mucho aprecio postales, fotografías, escritos y todo lo que me transporta a un sentimiento. Reconozco que tal comportamiento me vuelve un tanto aprensiva pero estoy comenzando a aprender a soltar, a dejar ir lo que hace daño y a cuidar de lo que me es importante. Es trabajar capa por capa, retomar la conversación con mi ser y con sus necesidades.

Un consejo que te puedo dar en tu proceso de "Declutter" es que no pretendas abarcar todo de un golpe. Es bueno tener ambición pero cuando uno se encuentra en contacto con sus emociones puede ser agotador o sucumbir ante el deseo de mantener cerca lo innecesario. Puedes iniciar por lo material: ropa, accesorios, maquillaje y podrás observar que al poco tiempo estarás caminando hacia la raíz; nuestros sentimientos y actitudes. Estoy segura que descubrirás cosas asombrosas durante este proceso. 

Bienvenido otoño, es momento de desempolvar 
y de abrir las maletas.
 
Con amor y para siempre
Bibiana

1 comentario:

  1. Hola Bibi!
    Me encanto el post, amo tanto el otoño... no imaginas lo que estoy sufriendo porque aquí recién comienza el verano bueeee :( añoro esas tardes frescas que invitan a charlas y cafes <3
    Me gusto mucho tu consejo porque siento necesidad de "desempolvarme" por decirlo de alguna forma.
    Un beso querida!

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