#AgencyLife


Madre, tal vez tenías razón. Tal vez debí haber sido maestra. ¡Incontables de veces has dicho que eso es lo mío! Quizás no debieron haber cedido en esas rutinarias discusiones sobre mi futuro. Si tan sólo me hubiera auto convencido de que mi destino era estudiar alguna otra carrera alejada de la industria creativa. Mamá, tal vez tenías razón...¡Es más difícil de lo que pensé! 

Cuando les platico sobre mi trabajo a las personas con una carrera más “común”, suelen iniciar la conversación con las clásicas preguntas; ¿Y cómo te va en tu trabajo? ¿Qué has hecho de nuevo? ¿Qué haces en todo el día? ¿Te la pasas en Instagram o en Facebook? Tras unos segundos de incómodo silencio causados por mi pequeño y molesto nivel de introversión, termino con la respuesta más rebuscada "Mucho trabajo, ¡Pero bien!" La verdad es que hay un montón de enunciados que podría ensamblar pero no sé por dónde comenzar.

A lo que yo llamo #AgencyLife, es la combinación perfecta de estrés, cafeína, ego a su nivel máximo de expresión e infinidad de momentos en donde nos llega el síndrome de mente en blanco (léase como cuando esperas que la idea entre por la puerta como unicornio en la pradera).  Cuando estás cansado debes ser creativo, cuando no has dormido debes seguir siendo creativo, cuando batallas en entender la epifanía del cliente ¡debes arreglártelas para ser creativo! Cuando odias al mundo por su repentina lentitud al caminar debes ser creativo. ¡Incluso cuando no estas trabajando debes seguir siendo creativo! Porque las mejores ideas no llegan en el horario 9am a 6pm. ¡Aparecen en tu cabeza durante desayuno o a plena función de la película destinada al Oscar! Deambulan por tu mente cuando recién tienes oportunidad de meterte a la cama o incluso, mientras estás teniendo una conversación con tu mejor amiga sobre un tema totalmente irrelevante. Sé que las personas con las que trabajo aman haber nacido con esa personalidad innovadora y artística pero a veces...simplemente uno no sabe cómo se dice llamar creativo. 

¿Cuál es nuestro gran némesis? Trabajar en el área de publicidad y caer en la zona de confort. El hoyo negro temido por todos y experimentado por la mayoría. Olvidamos darle vuelta al cassette hasta que la cinta se enreda y se estropea todo. Trabajar en una agencia de publicidad tienen sus días grises, de esos días en donde levantas la vista y te cuestionas si tus padres no tenían razón. "¿De qué vas a vivir hija? ¿De inventar puras historias?"

La #AgencyLife no es para nada sencilla, tiene muy poco Donald Draper y a veces más MadMen de lo que debería. 

¿Qué es lo que me mantiene en mis cinco sentidos?
  1. El café por las mañanas: Adicción, lo sé. Sencillamente no puedo comenzar a crear hasta el primer sorbo de mi café. 
  2. Traer conmigo un libro: Durante mi hora de comida necesito algo que leer. No me aíslo de mis compañeros por antisocial, simplemente requiero de un tiempo a solas en donde mi mente se despeje por completo. 
  3. Un sketchbook: Aunque actualmente no esté trabajando en el departamento de diseño necesito mover los engranajes de mi vocación. Ahí es donde garabateo o boceto, donde escribo cualquier idea para el blog o una prosa para Mister A mal estructurada. 
  4. Mi amada agenda: Tengo un leve OCD, necesito balance en mi vida y en mis tareas. Si alguien mueve un poco de mi estructura necesito repetirme varias veces que no debo entrar en crisis nerviosa y que puedo solucionar todo. Me gusta mantenerme organizada y enfocada. 
  5. Un cuaderno bonito: Soy de las personas que les gusta mantener sus pendientes o ideas en papel. A pesar de trabajar en el área digital, sigo al pie de la letra el consejo de un profesor de fotografía: "¿Cuando la tecnología falle dónde quedarán tus recuerdos o apuntes? ¡Cuaderno chicos, siempre usen cuadernos!".
Cuando la incertidumbre viene a golpear mi cabeza, comienzo a recordar la oportunidad de darle voz a un producto o una marca. El poder ayudarle a las personas a despertar o reconocer aspiraciones, a vivir una experiencia distinta y remover en ellos emociones que a lo mejor creían perdidas. ¡Eso cambia todo! Mueve las fibras de mi persona y me hace recordar lo mucho que me apasiona mi profesión. 

Al final del día, le agradezco a mis padres por haberme apoyado en todo el proceso y aunque para ellos sea un tanto difícil de entender, saben que amo lo hago. 
Aunque sea una profesión muy demandante, ¡definitivamente no lo cambiaría por nada! 

Ahora yo les pregunto, ¿cuál es el reto más grande en su trabajo? 
¿Qué los mantiene firmes ante sus metas?

Con amor y para siempre

1 comentario:

  1. Me identifiqué mucho con lo que te mantiene en tus cinco, estudio arquitectura y cargo cosas muy similares.
    Que nunca te falten los cuadernos bonitos!

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